Economía

La lluvia de 130 mm amenaza el trigo y maíz en la región núcleo

La tormenta de Santa Rosa está a la vuelta de la esquina, y este año trae una sorpresa. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), una ciclogénesis podría traer entre 90 y 130 milímetros de lluvia al norte y noroeste de Buenos Aires, justo en el epicentro de nuestra querida región núcleo. Pero cuidado, porque esta advertencia no solo tiene que ver con el agua que caerá, sino con el impacto en la economía. Detrás de cada hectárea inundada hay un potencial de divisas que el campo podría aportar en el segundo semestre del año, con exportaciones agrícolas que podrían superar los u$s10.000 millones hasta diciembre.

El informe de la BCR indica que esta tormenta no solo afectará en un lugar específico. Las lluvias proyectadas impactarán en toda la región pampeana, desde Buenos Aires hasta Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa. El foco de preocupación está en la franja este de la región núcleo, donde los suelos ya están saturados y no pueden absorber más agua. Allí se encuentran importantes producciones de trigo y la próxima siembra de maíz temprano, ambos claves para el flujo de dólares a fin de año y principios de 2026.

Trigo y maíz podrían sufrir los efectos del exceso hídrico

El trigo, hasta ahora, estaba siendo la estrella de esta campaña. Un 85% de los lotes en la región núcleo lucen en estado excelente y el 15% restante en buen estado, con proyecciones de rendimientos alrededor de 50 quintales por hectárea. Después de varios años de sequía, las lluvias invernales habían despertado la esperanza de una campaña récord.

Sin embargo, esa expectativa se encuentra ante un límite: la saturación del suelo. Ingenieros de Carlos Pellegrini advierten que “con apenas 20 mm más, la situación puede empeorar”. En María Susana señalaron que ya la saturación complica la primera semana de siembra de maíz en septiembre.

La BCR ha recogido testimonios similares de productores en Aldao: “Los trigos están divinos, pero si cada semana llueve mucho, vamos a tener serios problemas”. El exceso de agua también incrementa el riesgo sanitario. En Bigand ya se detectó mancha amarilla y en Entre Ríos hay miedo por el Fusarium, dos enfermedades que podrían reducir los rendimientos y afectar la calidad comercial del grano.

Incluso una caída de solo tres quintales por hectárea en la región núcleo podría significar una pérdida superior a u$s200 millones en exportaciones de trigo.

La otra gran apuesta de la campaña 2025/26 es el maíz temprano. Tras años de falta de agua que obligaron a retrasar siembras, los productores están volviendo a planificar para septiembre. La intención de siembra en la región núcleo ha subido a 1,9 millones de hectáreas desde 1,6 milhões el año pasado. Además, un 92% de esa siembra se destinaría a fechas tempranas, lo que refleja un cambio significativo en la estrategia agrícola.

Los ingenieros de Corral de Bustos están contentos con la posibilidad de sembrar otra vez con agua en el perfil: “Esto permite buscar potencial y ajustar el período crítico en un momento menos vulnerable al estrés térmico”. También, al sembrar temprano, se puede acceder a mejores precios en marzo, aumentando los márgenes frente a la soja.

Pero aquí viene el problema: la maquinaria necesita un suelo firme para poder entrar a los lotes, y en el este la situación ya es crítica. La BCR recuerda que en el centro-norte de Buenos Aires hay 1 millón de hectáreas anegadas y 2 millones afectadas. Un retraso en la siembra no solo comprometería el rendimiento potencial, sino también el calendario de exportaciones. Si el maíz no se siembra a tiempo, parte de la oferta proyectada para marzo y abril podría correrse hacia mitad de año, lo que afectaría el ingreso de divisas.

Septiembre (por las lluvias) puede definir el año económico

Hoy en día, el mapa hídrico muestra dos realidades. En el oeste de la región núcleo, donde los acumulados anuales son menores a 700 mm, los productores festejan la chance de volver a un esquema productivo “normal”. En Corral de Bustos resaltan que “hace años que no se podía sembrar maíz temprano”. Algunos incluso analizan esquemas de maíz sobre trigo, algo que solo es viable con perfiles cargados.

Mientras tanto, en el este, los lotes ya no soportan más agua. Con solo 20 mm más, aumentarían los riesgos de pérdida de plantas de trigo y retrasos en la siembra. Esa zona es clave en términos de producción y donde el impacto económico sería más fuerte.

Si las lluvias de Santa Rosa se convierten en un evento extremo, los daños no solo se medirán en rendimientos. También podrían trastocar el flujo de exportaciones, retrasar liquidaciones y generar un bache en el ingreso de dólares, ya que los aportes del complejo trigo-maíz son fundamentales.

Detrás de cada hectárea anegada no solo se encuentra el esfuerzo de un productor, sino también la expectativa de un país que cuenta con los recursos que genera el campo. Por eso, la tormenta de Santa Rosa no es solo un fenómeno climático, sino un factor económico central en este último tramo de 2025.

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